Especialistas en despidos en Sevilla con más de 26 años de experiencia. Con más de 1.700 sentencias y acuerdos favorables, analizamos tu situación
minuciosamente para conseguir tu readmisión o la máxima indemnización legal posible.
Los despidos pueden parecer un único concepto, pero en realidad se distinguen en dos niveles: por la causa que alega la empresa y por la calificación que les
da después el juzgado si se impugnan. Entender esta diferencia es clave para saber qué te corresponde.
Revisamos tu carta de despido y toda la documentación para determinar la estrategia más efectiva.
Estudiamos las posibilidades de defensa de que el despido sea nulo o improcedente y preparamos y ejecutamos la mejor estrategia.
Presentamos la papeleta de conciliación previa ante el CMAC e intentamos un acuerdo con la empresa para evitar el juicio y adelantar el cobro de salarios e
indemnizaciones.
Si no se alcanza acuerdo, preparamos y presentamos la demanda, te representamos en juicio y reclamamos readmisión, salarios y/o indemnización según
corresponda.
En caso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (o el que corresponda si es un procedimiento en otra Comunidad Autónoma),
formalizamos el recurso de suplicación para defender tus derechos hasta el final.
Cuando la enfermedad o incapacidad temporal no justifica la extinción del contrato.
Maternidad, paternidad, lactancia o reducciones de jornada.
Denuncias internas, papeletas de conciliación o actividad sindical.
Imputaciones vagas, disminución de rendimiento no justificada o falta de audiencia previa.
Motivados por razones económicas que no se ajustan a la normativa.
Se clasifican de dos maneras distintas que se combinan. Por la causa: disciplinario, objetivo y colectivo. Por la calificación que recibe en el juzgado: procedente, improcedente o nulo. Un mismo despido disciplinario puede acabar declarado procedente, improcedente o nulo según lo que se acredite.
Es improcedente cuando la empresa no acredita la causa que alegó o incumple los requisitos formales. Es nulo cuando vulnera derechos fundamentales o afecta a una situación especialmente protegida: embarazo, permiso por nacimiento y cuidado del menor, reducción de jornada por conciliación o víctimas de violencia de género. La diferencia es decisiva, porque el nulo obliga a readmitir.
Veinte días hábiles desde la fecha de efectos del despido, sin contar sábados, domingos ni festivos. Es un plazo de caducidad: agotado, la acción se pierde definitivamente. La presentación de la papeleta de conciliación suspende el cómputo.
Base legal: artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores.
Si es procedente, solo el finiquito. Si es improcedente, treinta y tres días de salario por año trabajado, con tope de veinticuatro mensualidades. Si es objetivo y se declara procedente, veinte días por año con tope de doce mensualidades. Si es nulo, readmisión y los salarios dejados de percibir. Los contratos anteriores a febrero de 2012 tienen un cálculo mixto más favorable.
Firmar la carta acredita que se ha recibido, no que se esté de acuerdo; conviene añadir «no conforme» junto a la firma. El finiquito es distinto: puede tener efecto liberatorio, de modo que no debe firmarse sin revisarlo con calma, y menos en el mismo acto y bajo presión.
Conservar la carta de despido, no firmar el finiquito sin revisarlo, reunir contrato, nóminas de los últimos doce meses y cualquier comunicación relevante con la empresa, y consultar antes de que corra el plazo. La prueba de un despido se construye con lo que se conserva en esos primeros días.
No dejes pasar los 20 días hábiles para reclamar: cada día cuenta para proteger tus derechos. Consulta tu caso con nuestros especialistas en despidos
Nos dedicamos exclusivamente al Derecho Laboral. Este enfoque nos permite dominar la jurisprudencia más reciente para aplicarla a tu favor.
Negociación cuando es posible, juicio cuando es necesario. Analizo cada caso desde un enfoque estratégico previo, buscando el mejor resultado para ti con el menor coste personal y económico. Si toca litigar, lo asumo con la experiencia de más de 1.700 sentencias y acuerdos favorables.
Al representar tanto a trabajadores como a empresas, conocemos a fondo las tácticas de la parte contraria. Esto nos permite anticipar sus movimientos y diseñar la estrategia de defensa más sólida.
Ofrecemos un trato humano y personalizado, especialmente en despidos conflictivos o con vulneración de derechos fundamentales. Te acompañamos con seguridad legal y apoyo real en cada etapa del proceso.