Nuestro despacho ofrece un enfoque integral, adaptado a la realidad de cada empresa:
En materia laboral, las empresas se enfrentan a decisiones que pueden cerrarse en una mesa de negociación o acabar en juicio. Mi forma de trabajar parte de un
análisis estratégico previo orientado a obtener para tu empresa el mejor resultado al menor coste económico y reputacional. Cuando la vía negociada es viable,
busco acuerdos sólidos que cierren el conflicto con seguridad jurídica. Cuando no lo es, asumo el procedimiento con la experiencia que dan más de 1.700
sentencias y acuerdos favorables a lo largo de más de 26 años de práctica.
Contar con un abogado laboralista dedicado exclusivamente al Derecho del Trabajo asegura que la empresa:
Para complementar la gestión laboral de tu empresa, podemos asesorarte también en:
Disciplinarios, objetivos y nulos.
Prevención y gestión de contingencias.
Gestión de procesos y comunicación con la Seguridad Social.
Contratos, despidos y cláusulas específicas.
Asesoramiento continuado por una cuota mensual fija: consultas sin límite, revisión jurídica de contratos y de decisiones sobre plantilla, redacción de cartas de sanción y de despido, asistencia en inspecciones de trabajo y acompañamiento en la negociación con la representación de los trabajadores.
La gestoría tramita: altas, bajas, nóminas y seguros sociales. El despacho laboralista decide y defiende: valora el riesgo jurídico de una decisión antes de tomarla y asume la defensa si acaba en el juzgado. Son servicios complementarios, no alternativos, y conviene tener los dos.
No es cuestión de tamaño sino de rotación y de conflictividad. Una empresa de ocho trabajadores con contratación temporal frecuente genera más riesgo que una de treinta con plantilla estable. Como referencia práctica: si en el último año ha habido más de un despido, una reclamación o una inspección, compensa.
No. La iguala cubre el asesoramiento y la prevención, que es donde se evitan la mayoría de los problemas. La defensa en un procedimiento judicial se presupuesta aparte, con condiciones preferentes para las empresas con iguala. Conviene que esto figure por escrito desde el principio para evitar malentendidos.
Sí, tanto en la preparación de la documentación requerida como en la comparecencia y, en su caso, en el recurso frente al acta de infracción. Intervenir en la fase inicial suele evitar la sanción; hacerlo cuando el acta ya está levantada reduce mucho el margen de actuación.
Sí, el despacho actúa en ambas posiciones, pero nunca en el mismo asunto ni frente a un cliente propio. Antes de aceptar cualquier encargo se comprueba que no exista conflicto de intereses.
Cada empresa tiene necesidades únicas. Una consulta especializada permite planificar y anticipar riesgos antes de que se conviertan en problemas.